Cierra MAX&Co.: «Los turistas gastan en beber y comer, pero no en ropa»

29/01/2018

La clausura de la segunda línea de la lujosa Max Mara se suma a la marcha de Loewe y la desaparición de Ayestaran

Vive Bilbao un extraño momento comercial. Mientras las firmas de lujo continúan dándole la espalda con sucesivos cierres, la capital vizcaína sigue saludando la llegada de nuevos inquilinos, en su mayoría etiquetas de bajo coste dirigidas preferentemente a la juventud. La villa es testigo de un cambio de cromos: el lujo cede espacio al ‘low cost’. En menos de una semana ha asistido al anuncio de la inminente desaparición de tres iconos comerciales, marcas que subrayaron en su momento el fuerte posicionamiento de Bilbao en la escena nacional de la industria de la moda.

Si Loewe abandonará en breve el córner que ocupa en El Corte Inglés desde septiembre de 2016, a donde llegó después de echar el candado a su histórica tienda de la Plaza Moyua, Ayestaran, la cadena de zapaterías donostiarra, bajará la persiana de sus seis tiendas vizcaínas el próximo 28 de febrero.

Sin tiempo de recuperarse de este mazazo, las sombras continúan cerniéndose sobre Bilbao. MAX&Co., la segunda línea de la lujosa Max Mara, también hará pronto las maletas. Permanecerá abierta unas cuantas semanas, pero sus escaparates ya lucen el ‘Liquidación por cierre’. La marca italiana, gestionada en régimen de franquicia por empresarios locales, ha corrido una suerte pésima. Tomó el relevo de la exclusiva Gucci en uno de los mejores emplazamientos de la ciudad: la esquina de Elcano con Rodríguez Arias. Contaba, aparentemente, con todas las bendiciones para echar raíces, incluido el aval de su ‘hermana mayor’, emplazada a escasos metros en la Gran Vía.

Pero su fórmula no ha funcionado en ningún momento, según reconocen fuentes del sector. Las «malas» ventas han marcado la trayectoria del negocio desde su arranque. El establecimiento, centrado en una oferta de gama media-alta, «no ha ganado dinero en ningún momento». Las «pérdidas», en realidad, se han sucedido prácticamente desde la apertura, pese a ofrecer un estilo atemporal y sobrio, muy del gusto de la población bilbaína.

A la irregular marcha hay que añadir el impacto de los desorbitados alquileres, pese a la atonía del consumo. Si bien los recortes comienzan a ser acusados en alguna zonas ‘premium’, son todavía mayoría los propietarios que se resisten a adecuar las rentas a los nuevos tiempos. «Pero no podemos taparnos los ojos», admiten en MAX&Co, al reconocer que las ventas siguen «en caída libre y de forma generalizada» en el segmento del lujo en las principales ciudades.

«Si no hemos ganado dinero, es porque la gente prefiere gastárselo ahora en otras cosas, pero no en ropa. Es más de callejear y disfrutar de la vida», detallan en la casa italiana. «El problema es que el lujo en España lo compran mayoritariamente los turistas, pero en Bilbao ni eso», ataja la empresaria Patricia Álvarez. «La gente que llega aquí lo destina a comer y beber», aclara, aunque también pone el acento en la, a su juicio, «excesiva» oferta de alta gama existente hace años en la capital vizcaína. «Se generaron unas expectativas demasiado altas y quizá se abrieron más tiendas de las deseadas», opina.

Publicado en elcorreo.com
Fecha de publicación 28 de Enero de 2018