Susana Vela: moda sostenible en Momad Metrópolis

07/03/2018

07.03.2018.- Susana Vela Covisa es Técnico Superior de Moda, un título que cuando ella lo cursó exigía 5 años de estudio y que le proporcionó los conocimientos teóricos y prácticos que debe dominar un diseñador. Después, durante bastantes años fue la responsable de comunicación del salón Iberpiel Marroquinería y de la Federación Española de Marroquinería. También colaboró con Expotecnic, que en aquellos años organizaba el salón de moda nupcial de Madrid, posteriormente absorbido por Ifema. Actualmente, además de ser la responsable del sector de Moda Sostenible en el salón Momad Metrópolis, da clases en diversos centros de formación para el sector de la moda, como el IED de Madrid, Madrid Marketing School (MSMK), Universidad Francisco de Vitoria, etc.

Su actividad principal, sin embargo, es la organización de Atelier Couture, la pasarela madrileña de moda nupcial femenina, que celebra su edición de 2018 en el Palacio de Fernán Núñez, en el centro de Madrid.

Es un evento –ahora ya en su cuarta edición- que intenta recuperar y fomentar los oficios artesanos que confluyen en el traje de novia. En su comunicación cuenta con el apoyo de Marca España y de la Comunidad de Madrid. Los creadores que participan en ella son artistas de costura o alta costura que realizan prendas únicas para clientes concretos. No es el lugar adecuado para creadores o marcas que hagan prêt-à-porter para su venta en tiendas.

En 2011 me caí del caballo

¿Y cómo llegaste al mundo de la sostenibilidad?

Yo ya había tenido mucho contacto con el mundo de la moda, pero hasta 2011 no me di plenamente cuenta de los problemas éticos y medioambientales que genera el sector textil/moda. Ese mismo año hice dos formaciones en este terreno porque pensé que, si quería actuar en él, antes debía formarme. Una fue con Slow Fashion Next; un grupo internacional de profesionales expertos en moda, sostenibilidad, emprendimiento y negocio, dedicados al asesoramiento. Después hice un curso de ecodiseño en Barcelona, con Eco-Unión una asociación ambiental fundada en 2005 por un grupo multidisciplinar de profesionales y ecoactivistas que defienden la transición hacia modelos de desarrollo sostenible de la región euro-mediterránea.

Desde 2013 solo trabajo con moda sostenible, desarrollando proyectos con parámetros responsables. Además de dar clases en diferentes instituciones, asesoro a empresas con un fuerte compromiso con el medio ambiente y con la sociedad, como Skunfunk o El Naturalista, y colaboro con Ifema en la organización de la sección de Moda Sostenible en Momad.

Una idea sostenible para Momad
En una reunión profesional tropecé con Jaime de la Figuera, cuando acababa de ser nombrado director del área de moda de Ifema. Coincidimos en nuestros puntos de vista respecto a la sostenibilidad de la moda y, como consecuencia, él lideró la creación del espacio de moda sostenible dentro de Momad Metrópolis. Fue valiente al adquirir ese compromiso porque el proyecto no era fácil y no se podía permitir un fracaso.

Enseguida nos dimos cuenta de que no era tan fácil alcanzar ese objetivo. Teníamos que ir por partes y recorrer poco a poco el camino. Sabíamos que era una apuesta difícil en un momento en que la moda sostenible no era apenas noticia. No queríamos hacer una moda distinta, sino englobar la moda sostenible dentro del salón, estuviesen los expositores separados o juntos, formando una piña.

Primero había que hacer una tarea divulgativa y formativa dentro del sector, y especialmente entre las empresas que ya estaban andando ese camino. Después, había que identificar a las empresas que de verdad hacían moda sostenible. En tercer lugar, debíamos formarlas para que adquiriesen mayor visibilidad ante el canal multimarca.

Para todo ello, creamos un comité donde estaban algunas empresas ya conocidas de este sector como Skunfunk, Ecoalf o El Naturalista y las asociaciones de moda sostenible de España, que eran cinco: la andaluza, que después se ha convertido en la nacional, y las de Barcelona, Murcia, Madrid y Extremadura.

Criterios de selección para los expositores
Con su ayuda, definimos los criterios para admitir a los expositores, que debían:

– Usar materias primas sostenibles

– Vigilar los químicos, tintes y acabados que usasen en sus procesos

– Realizar una producción responsable

– Tener en cuenta el reciclaje desde el origen al final de la vida de los productos

– Cuidar la logística y los embalajes, reduciéndolos al mínimo y usando materiales sostenibles

– Tener buenas prácticas con los animales.

Esta es una lista cuya interpretación hay que modular en cada caso. Ni esos criterios son todos los que se podían exigir ni tampoco hay que exigirlos todos al pie de la letra. Pero conforman un retrato aproximado de lo que debe ser una empresa de moda sostenible. En todo caso, la utilización de criterios de fair trade era un valor añadido.

Si una empresa estaba integrada en una asociación de moda responsable, ya nos fiábamos de esa acreditación. Lo mismo puede decirse de las empresas que disponían de certificados como GOTS (Global Organic Textile Standards) o Fair Trade. En caso contrario, investigábamos bastante. De hecho, en las ediciones que hemos celebrado hasta ahora, hemos descartado a bastantes candidatos que no cumplían los requisitos.

Preguntar, repreguntar y volver a preguntar
En este tema, hay que preguntar, repreguntar y volver a preguntar. No es que las empresas intenten engañarte. Más bien ocurre que no tienen los conceptos claros o que no saben explicarse. También hay que estudiar la página web de cada empresa. En algún caso nos hemos equivocado y hemos tenido algún expositor al que no hemos dejado volver a Momad.

Momad solo les permite tener stands pequeños (de 5 o de 10 metros cuadrados), porque no queremos que ninguna marca destaque demasiado sobre las restantes. El salón les ofrece precios especiales porque muchas de las marcas son emergentes y no tienen gran capacidad financiera.

En la reciente edición de invierno, los expositores de moda sostenible han constituido casi el 10% del número de expositores de Momad, aunque no en superficie porque sus stands son más pequeños que la media. ¡Ya es mucho!

Las asociaciones de moda sostenible
En España hay varias asociaciones de moda sostenible, normalmente de ámbito autonómico. Pero algunas de ellas tienen socios de otras zonas de España. Hay cierta mescolanza. Una de ellas era AMSA -Asociación de Moda Sostenible de Andalucía– que tenía ya unos cuantos socios del resto de España y que hace poco tiempo se ha transformado en AMSE -Asociación de Moda Sostenible de España. Esto ha creado algún recelo entre las demás asociaciones pero la sangre no ha llegado al río. Solo ha habido fricciones menores.

¿Y qué iniciativas poner en marcha con las marcas o empresas grandes?

Generalmente, ya tienen una parte pequeña de sus colecciones que es sostenible. Y con el tiempo esa parte irá creciendo: El Corte Inglés, por ejemplo, ya tiene 12 marcas sostenibles; Mango comercializa su Sustainable Commited Collection;.Inditex y H&M, por su parte, han firmado compromisos importantes con el medio ambiente. En Italia también hay un movimiento importante a favor de la sostenibilidad. Loro Piana, por ejemplo, ha firmado un acuerdo con el gobierno de Perú para ayudar a recuperar la vicuña, educando a la población que convive con sus rebaños y promoviendo la economía de sus comunidades locales. A cambio, consigue una excelente base de suministro. En el sector de las fibras man-made ya hay también bastantes iniciativas a favor del poliéster reciclado, que reduce el consumo de materia prima.

En este tema hay que ir poco a poco, con paciencia y con prudencia, porque contiene muchas preguntas que no tienen respuesta o que la tienen muy compleja.

En todo caso, es el consumidor final el que ha de tirar de las marcas. Sin él, poco podemos hacer para que las marcas tengan más artículos sostenibles. Por eso hay que informarle y formarle.

El consumidor final debe tirar de la cadena
Una parte importante de la información al consumidor final depende de los dependientes de comercio que nos atienden en las tiendas de moda. Yo he comprobado muchas veces que carecen de la formación y de la información necesaria para poder orientar a sus clientes: no saben, por ejemplo, lo que es y lo que no es sostenible. Hay que formarles para que lo valoren y entiendan sus detalles técnicos y para que puedan volcar esa información hacia los clientes. Actualmente, las iniciativas sostenibles suelen nacer en el textil de cabecera e ir bajando hacia abajo a lo largo de la cadena. También debería haber más iniciativas desde la base del sector (los consumidores finales) y subir hacia arriba.

En este tema, que es amplísimo, deberían actuar la administración pública, las patronales del sector de la moda (ahora la nueva Acotex, de ámbito nacional, podría hacer mucho), las asociaciones de moda sostenible, las escuelas de moda, que deben enseñar eco diseño, etc. Ya hay algunas que lo hacen, como el IED de Madrid. He visto tesis que ya se ocupan de la sostenibilidad.

En resumidas cuentas, la sostenibilidad afecta a toda la cadena textil. Skunfunk, por ejemplo, es muy consciente de esto. Lo manifiesta, por ejemplo, visitando con frecuencia a sus proveedores para comprobar que hacen un trabajo bien hecho y para animarles a certificar sus productos.

Publicado en pinkermoda.com
Fecha de publicación 7 de marzo de 2018